lunes, 4 de abril de 2016

CON LOS PIES EN EL SUELO




Parecía flotar en un mar de dudas
me sentía muy feliz,
era tal mi sentimiento de locura
que temí que todo llegara su fin.
Aquel jardín de maravillosas vivencias
asustaron mi ser, tan pequeño,
que tanta felicidad en mi existencia
pudiera deberse solo a un sueño.
Sonido de melodías tan dulces
que mis ojos se cerraron,
cayendo en un profundo sueño
desconectando de la realidad.
No se si quiero vivir esta verdad
a veces envuelto en dura tristeza,
o envolverme de esa sutil mentira
siempre llena de falsa hermosura.
Queria poner los pies en el suelo
pero también saltar y volar,
abriendo las alas al viento
arriesgando en mis sentimientos.
Sabía que en la vigilia
es más difícil poder sobrevivir,
pero no quiero presente idílicos
sino un mundo de experiencias,
claroscuros y satisfacciones.
Volver a la infantil inocencia
llena de profunda pureza,
y una fértil imaginación
que llena de certezas fáciles,
las dudas de la mente
que dirije bajo el poder de la razón,
el camino que yo elegí.
Quisiera ser ese niño
para no tener conciencia,
de la tristeza,
o al menos minimizarlas,
luchar hasta la fatiga
y ser feliz,
vivir sin fingir
arriesgando mi futuro,
y adulto para saberme reir
y no caer en crueles trampas.

Mª Angeles Morales Vega

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