viernes, 21 de noviembre de 2014

FIESTA DEL CAOS (RELATO CORTO)

LA FIESTAS DEL CAOS



Llegaba para planchar la oreja que ya tocaba ,de machacar la rué con un muermo que te cagas pero no atinaba a meter la llave en la cerradura. Que cerca estaba  pero que lejos le parecía su quely, el trajín duró breve minutos , pero el la pesadez de la espera, le parecio una eternidad peor que estar viendo una peli en la caja tonta.

Al entrar dió un traspié y cayó al suelo , allí se quito los zapatos , y pensaba :”para que me habré puesto la Menda Lerenda estos taconazos” sino había ganado que lidiar en el garito del que venia.

Las medias rotas..... que destrozo. Se levantó como pudo para no alargar aquel rollo y se apalanco contra la puerta del ascensor. Esta vez , si dió a la primera con el botón que abrió la puerta penetrando a trastazos en el interior y entró en shock al verse en el espejo del fondo, una pija desarbolada, con el rimel corrido, todo un adefesio,así que  pulsó para quitarse esa pesadilla de la vista,llegó a la parada pero volvió a equivocarse porque esa no parecía la planta de su quely.

Pero  cuando iba a volverse, pasó un viejo vestido con un raído pijama, al que le olían los alerones, con marcha marcial y  cara acartonada, le siguió a duras penas y solo pudo escuchar al viejo balbucear alguna queja y de fondo...............música¡¡¡¡¡¡ Se quedo alucinada porque allí si había plan y ella tenía …... debía de aprovecharlo.

Tenía pilas para rato, igual que el carcamal  que golpeó el timbre al menos 10 veces que tocó en su cabeza como si fuera un tambor.

Pero le daba igual. Quería pasarlo guay del paraguay como fuera y allí se atisbaba material para ello lo sabia,los erasmus eran carne fresca para ella.

Abrió un italiano greñudo que de buen rollo se metió al viejales en el bolsillo,  consiguió embelesarlo al presentarle a las pibas que allí estaban, ella preferió a los colegas masculinos del pizzero , que ya estaban pribando. El viejo se apalancó en una silla al lado de una morenaza de cuidado. Menudo viejo verde , con lo modosito que parecía al lado de su mujer, entre el olor de los zobacos y la petaca de la que emanaba un hedor  que no sabia como la piba no salia huyendo.

Sin embargo, ella estaba más al loro para perseguir a los colegas del italiano que abrió la puerta.Eran tan molones que no sabia a cual elegir, estaba flipando  y  no podía creérselo.

Se decantó por un chico de buten que estaba en una de las esquinas de la quely y que nada más entrar le había guiñado.

Aquella basca merecía el esfuerzo realizado, que pena de tarde desperdiciada, si ella hubiera sabido de aquella fiesta , no hubiera perdido el tiempo con aquel polvo blanco de mala calidad.

Le pidieron un cacharro y empezó a charlar con el chico, era un pardillo pero guapo y gracioso.Estaba flipao  y cada lingotazo que tragaba lo acompañaba de un chupetazo del porro que compartió con ella.Mientras el viejales solo quería un pelotacillo, era demasiado tarde para algo de mayor tamaño, pero al final aceptó  cayendo preso de la bebida y de los encantos de la piba, cuando esta le ofreció con gran descaro que tomará una calada de su porro.

Ahora no habia nada de protestas , ni enfados como los hubo al principio,  del carcamal desde la puerta, al pringao italiano.

De repente cuando todos estaban en la pomada, sonaron unos porrazos cojonudos que venian de la puerta de entrada. Desde el otro lado, se oia vociferar de forma verdulera a alguien, lo que les puso en alerta, sobretodo al viejete que enseguida reconoció la voz de su señora esposa, y su cara se volvió más blanca que un folio. Aquello no le molaba mucho desde luego, era.....era su esposa¡¡¡¡¡ una sargenta de cuidado, que a berrio partido y en un dialecto inentendible, profería todo tipo de improperios a los que estaban en el interior de la quely.

Al abrir otro de los pelanas, se lanzó contra aquel hombre maduro que peinaba canas ya hacia tiempo y con ganas de darle un palizón lo cogió de sus solapas, pero el chico le ofreció una calada de su petardo, ella le miró con cara de pocos amigos, pero accedió ante la amabilidad del zagal.

Ligando a su edad ?.....que divertido le pareció ,hasta presumiría en la fruteria al día siguiente.

Se había dado un garbeo previamente por la habitación gritando  pero al ver que nadie le oia prefirió unirse a la jarana.Todos cotilleaban en leves susurros cercanos sobre su llegada y la algarabía tan divertida que había formado.

Aunque tiró la chupa de cuero y la mochila de unos de los imberbes no consiguió joder la reunión , por el contrario los hizo reir durante mucho tiempo, su imagen era de los más cómico, una bata de guatine, zapatillas de paño y rulos en la cabeza con una redecilla cubriéndolos , todo una imagen para no olvidar.

Para calmar a la fiera el dj pijo puso un pasodoble molón e hizo señales al piojo del guateque para alertarlo , este se levantó e invitó a la sargenta a bailar con el aquella pieza, los muy cabrones sabían como camelarsela.

Y allí tenías al piojo, cogido o mejor dicho arrastrado en volandas por la anciana intentando bailar un arcaico baile. Quería comerles el coco y acabó flipando con todos, fué chachi sobretodo para el abuelete que no dejaba de asomarse al balcón y de la chica que se había colado en la fiesta.

Aquello duró toda la noche …...............................se pasó de la tercera guerra mundial a una velada de postín.






Mª Ángeles Morales Vega

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